EL PSOE HA DEVASTADO LA EDUCACION EN ESPAÑA Imprimir E-mail
Escrito por Enrique Lázaro Valido   
Jueves, 23 de Septiembre de 2010
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Analizando los estudios sociológicos vemos que, a los españoles, les preocupa: 1º el empleo, 2º la situación económica y 3º la educación.

Todo el mundo sabe, y así nos lo hacen saber desde Europa, que el nivel formativo de los españoles no es el más adecuado y que, a medio y largo plazo, las generaciones venideras no tendrán oportunidades al no ser capaces de competir con el resto de europeos.

El sistema educativo no puede verse sometido a reformas permanentes y, mucho menos, que estas se acometan en función del color político que gobierna.

Aunque la sociedad española ha tenido siempre la preocupación de que el sistema educativo se ha visto sometido a numerosas reformas, en los últimos 25 años sólo ha existido un único modelo educativo, el modelo educativo del PSOE.

En mi opinión, el PSOE siempre ha usado la educación como un campo de batalla ideológico y partidista, considerándolo un apéndice más en su estrategia de reeducación de la sociedad. No debería ser así. La sociedad se juega su futuro en la medida que se cultiven valores como el esfuerzo, el mérito, el reconocimiento al trabajo bien hecho... Pero el socialismo ha entendido que lo políticamente rentable es un discurso que prescinde de estos valores.

Nos dicen, los socialistas, que la autoridad en los colegios tiene que sustituirse por la amistad y el “coleguismo” entre profesores y alumnos. Han pretendido trasladar que el concepto disciplina no es propio de la democracia, dando como resultado la falta total de autoridad por parte del profesorado y las múltiples agresiones que estos sufren todos los años, y casi han llegado a insinuar que el de exigencia es un valor antidemocrático.

También se ha intentado imponer una nueva asignatura, Educación para la Ciudadanía, sin consenso político, sin consenso social y, sobre todo, sin el acuerdo de la comunidad educativa. Una asignatura cuyo único mérito es haber conseguido dividir a la sociedad. La libertad de elección de las familias debería ser posible también a la hora de elegir la lengua o lenguas en la que los padres quieren educar a sus hijos. No creo en la imposición, no creo en la utilización de la lengua como un factor de confrontación social. Por eso defiendo que el español no puede ser expulsado del sistema educativo como se pretende en algunas comunidades autónomas.

Debemos diseñar un Pacto Educativo que forme, de manera efectiva, a las generaciones futuras. Esto sólo será posible si el gobierno abandona, de una vez por todas, el inmovilismo y el conformismo en el que lleva desde hace ya más de 6 años.

Es preciso cambiar para mejorar.